En 24 minutos Barcelona liquidó la Copa del Rey. La fiesta de despedida para Pep Guardiola como DT del Barsa no pudo ser mejor planeada. Ni siquiera el Athletic de Bilbao dirigido por Marcelo Bielsa pudo contener a semejante equipo que tiene al mejor de todos: Lionel Messi. Fue un 3-0 contundente.
El Vicente Calderón, la casa del Atlético de Madrid, quedó chico para semejante expectativa. Este estadio, donde todavía vitorean al “Cholo” Simeone por llevar al “Aleti” a ganar la Copa Europa, se vistió de rojo y blanco. Es que el Athletic fue local. El 70 por ciento de las tribunas se cubrió con hinchas del equipo de Bilbao. Sin embargo, los que festejaron fueron los del 30 por ciento azulgrana, que no se cansaron de idolatrar a Messi. El amor de los “culés” y la admiración del resto para con el rosarino es impresionante.
La marea rojiblanca invadió Madrid, ilusionada con lo casi imposible, que era vencer al gran Barcelona. Ilusión que recibió tres cachetazos en apenas 24 minutos gracias a los dos goles de Pedro y al que hizo Messi. Bielsa, se lo veía, ya no sabía qué hacer. Otra final se le iba de las manos, como aquella de Bucarest con Atlético de Madrid, también 0-3.
“Ni Barsa, ni Madrid, ¡Athletic...!”, gritaban los hinchas bilbaínos cuando ya veían que era imposible remontar el resultado. El amor de ellos va más allá del fútbol: es una forma de encarar la vida. Llevan los colores rojo y blanco como bandera, y los exhiben con orgullo por dónde vayan. Y en esa forma de tomar la vida tiene un lugar de privilegio Bielsa, quien llevó de nuevo al equipo a una final de la Copa del Rey y también lo hizo definir la Copa Europa.
Pero claro, al frente estaba el mejor equipo de los últimos años. El club que ayer cerró un ciclo espectacular de títulos y, sobre todo, de buen juego. Guardiola le imprimió a su Barsa algo único. Y lo hizo con mayoría de jugadores surgidos del semillero, de la “Masía”. De allí salieron Messi, Piqué, Xavi, Iniesta, Busquets, Pedro, Montoya (fueron titulares en la final de Madrid), Valdés, Fábregas, Thiago, Afellay, Bartra y Tello (estuvieron en el banco de suplentes). Todos de la cantera. Ahí se basó este proyecto que encabezó Pep e intentará continuar “Tito” Vilanova. Todo un desafió para el ayudante de campo de Guardiola, que conoce al dedillo el vestuario del Barsa.
La Copa del Rey (¡Cómo lo silbaron a Don Juan Carlos cada vez que lo nombraron por los altavoces! ¿No le habrán perdonado su escapadita al África para matar elefantes?) fue para Barcelona por respetar siempre la pelota, jugar en equipo, tener futbolistas de primer nivel y un entrenador al que ya se lo extraña.
Messi, por su parte, cerró una temporada inolvidable con 73 goles. Tremendo. Como todo este Barcelona, que es un deleite para los ojos.
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